Scrum consolida su expansión fuera del ámbito de IT

Esta es una de las principales conclusiones del informe State of Scrum 2017-2018 publicado recientemente por la Scrum Alliance. El estudio, realizado en otoño del año pasado con una muestra de más de 2.000 profesionales del ámbito de la gestión de proyectos, confirma las tendencias recogidas en ediciones anteriores e incorpora nuevos elementos, como testimonios y referencias de sectores tan diversos como sanidad, desarrollo de software o administraciones públicas, hasta un total de 27 sectores de negocio.

Y es que quizás uno de los mejores indicadores de éxito de una metodología es la aceptación que tiene, más allá de la intención de sus fundadores. Scrum, como Kanban, apareció hace unos 20 años para dar solución a las necesidades de los equipos de desarrollo de software. La idea de estructurar el trabajo en torno a ciclos de producción cortos, con entregas regulares y puntos de control a intervalos fijos, ha demostrado ser una excelente implementación del modelo de producción iterativa e incremental aparecido en los años 70, que puede aplicarse a muchos más problemas que la programación de código. De alguna forma, se cumple el principio de que las buenas prácticas de gestión son independientes del área de negocio.

Otras tendencias que se van reforzando son el uso combinado de Scrum con otras metodologías, lo que se denomina gestión híbrida, así como un mayor número de propuestas para ampliar el alcance de Scrum a toda la organización e implicar varios equipos y departamentos en los proyectos gestionados. El porcentaje de equipos que usan solo Scrum ha pasado del 42% en 2015 al 16% en 2017, mientras que aquellos que lo usan en combinación con Kanban y, muy interesante, el método tradicional en cascada, llega al 78%.

Más información: Scrum Alliance.